Salarios que no alcanzan: el impacto en bienes, servicios e indigencia
Desde el inicio del gobierno de Milei, los salarios reales se vieron afectados de manera significativa y desigual como consecuencia del ajuste económico implementado en los primeros meses de gestión. En términos generales, los salarios reales se ubican un 4% por debajo de los registrados al salir de la pandemia.
Al desagregar por sectores, los trabajadores del sector privado registrado perciben hoy un salario real cercano a un 2% inferior al que recibían al finalizar la pandemia. En cambio, los empleados públicos son los más perjudicados por el ajuste, con una pérdida superior al 11% en su poder adquisitivo.
Por último, cabe destacar que los salarios reales del sector no registrado o informal se mantienen en niveles similares a los de la salida de la pandemia y, de hecho, constituyen los ingresos que muestran la mejor recuperación durante el gobierno de Milei, de acuerdo con estadísticas oficiales (Gráfico 1).

Si observamos la dinámica del salario real durante la gestión de Milei, podemos ver que los salarios reales acumularon un aumento del 2,5% desde el inicio del gobierno hasta junio de 2025 (último dato oficial disponible). Este crecimiento se explica principalmente por el fuerte incremento de los ingresos reales en los sectores no registrados, que se elevaron aproximadamente un 55%. Por su parte, el sector registrado mostró una caída del salario real cercana al 14%, con los asalariados públicos reduciendo sus ingresos en un 14,3% y los privados registrados en menos del 1%.
Desde una perspectiva de política laboral, sería deseable que los ingresos del sector privado registrado crecieran más rápidamente que los del sector informal, con el fin de incentivar la formalización del empleo. No obstante, es importante señalar que la medida del aumento de los salarios totales puede estar sesgada: el fuerte incremento reportado en el sector informal es el principal factor detrás del crecimiento del promedio agregado y podría estar sobreestimado debido a dificultades para medir con precisión los ingresos informales.

Otro aspecto relevante es el cambio en la composición del gasto de los hogares. Además de la erosión en los ingresos de la mayoría de los trabajadores, durante la gestión de Milei se produjo un fuerte cambio en los precios relativos: la inflación acumulada en bienes alcanzó cerca del 124%, mientras que en servicios superó el 262%. Esta dinámica reconfiguró la distribución del salario, desplazando una mayor parte del ingreso destinado a la adquisición de bienes como alimentos o vestimenta hacia el pago de servicios, como luz, gas y transporte.
Antes del inicio del gobierno de Milei, los asalariados destinaban poco más de la mitad de sus ingresos a la compra de bienes; sin embargo, según el último dato disponible, ahora más del 60% de los ingresos se destina al pago de servicios. Esto evidencia que, aunque los salarios totales hayan aumentado un 2,5%, gran parte de ese incremento se utiliza para cubrir servicios y no para consumo de bienes esenciales.

El deterioro de los ingresos se refleja en la evolución de la pobreza. Al comparar el tercer trimestre de 2017 con el primero de 2025, se observa un aumento de aproximadamente 3 puntos porcentuales (p.p.) en la incidencia de la pobreza. Sin embargo, este incremento no se distribuyó de manera homogénea entre los distintos grupos etarios. En niños, niñas, adolescentes y jóvenes el aumento fue más marcado, cercano a 6 p.p., mientras que entre los jubilados resultó más moderado, alrededor de 4 p.p.
Un patrón similar se advierte al analizar la pobreza según la “actividad económica”. Los estudiantes universitarios fueron los más afectados, con un incremento cercano a 6 p.p., en tanto que entre los jubilados y ocupados el aumento rondó los 4 p.p. (Gráfico 4).

Al analizar el rol de los subsidios en los hogares indigentes, se observa que su importancia aumentó desde el inicio del actual gobierno. En aquel momento, la indigencia sin considerar subsidios se ubicaba en torno al 18%, con una brecha de aproximadamente 3 p.p. respecto de la medición que los incluía. En el primer trimestre de 2025, esa diferencia se amplió a poco más de 5 p.p., lo que refleja una mayor dependencia de los subsidios para evitar caer en la indigencia. En términos de ingresos, la participación de estas transferencias en los hogares indigentes pasó de representar algo más del 19% al comienzo del gobierno de Milei a cerca del 32% en el primer trimestre de 2025 (Gráfico 5).

En síntesis, durante la gestión de Milei los salarios reales muestran una recuperación heterogénea: mientras los ingresos del sector informal crecieron fuertemente, los trabajadores registrados, especialmente los públicos, sufrieron caídas significativas pagando el ajuste. Esta dinámica, junto con el fuerte aumento de los precios de los servicios respecto a los bienes, ha reconfigurado la composición del gasto de los hogares, de modo que gran parte del incremento salarial se destina ahora a cubrir servicios y no a consumo de bienes esenciales, limitando el poder adquisitivo real de la mayoría de los trabajadores.
A esto se suma un incremento de la pobreza, particularmente más intenso en niños, adolescentes y jóvenes, así como entre estudiantes universitarios, lo que refleja un deterioro desigual en las condiciones de vida según la edad y la actividad económica. Paralelamente, la indigencia evidencia una creciente dependencia de los subsidios: mientras al inicio de la gestión éstos representaban alrededor del 19% de los ingresos de los hogares indigentes, hacia el primer trimestre de 2025 su peso se incrementó a casi un tercio. Esta mayor incidencia de las transferencias revela que, sin ellas, los niveles de indigencia serían considerablemente más elevados.